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miércoles, 15 agosto, 2018
NOTICIAS LOCALES

Tributo a la tenacidad

TAMPA - Después de su novela, Esperando en la calle Zapote, Betty Viamontes no ignoró a sus ávidos lectores que querían saber más sobre el destino y los retos de la familia cubana reunificada en Estados Unidos para retejer su historia después de casi 12 años de separación forzada.

La escritora echó mano a su pluma y le dio vida a La danza de la rosa como un tributo a su madre Milagros “Mily” Valdés, por su tenacidad, valor, fe y sacrificio para sacar adelante a su familia en su país adoptivo, con un idioma desconocido y una cultura diferente a la suya.
Viamontes había cumplido con la misión encomendada por su madre poco antes de morir en 2011. Su historia de amor fue documentada y escrita en forma novelada. El recuento sobre los sufrimientos que su familia vivió en Cuba bajo el régimen de Castro; el drama y los retos de una familia fracturada por una separación forzosa de más de una década, la madre y sus tres hijos en Cuba y el padre en EEUU, su travesía en un barco camaronero con 200 personas a bordo hacia tierras de libertad, y el reencuentro con su padre, fueron narrados con detalle. Pero Esperando en la calle Zapote solo abrió el apetito de los lectores que pedían saber más sobre el destino de los protagonistas de la historia.
“Esperando en la Calle Zapote necesitaba la segunda parte. Todo el mundo me preguntaba qué había pasado con los protagonistas de la novela. ¿Qué había pasado con Laura, Río y Tania? ¿Qué había pasado con mis tíos y mis otros familiares que se habían quedado en Cuba?”, dijo Viamontes.
“El título, La danza de la rosa nació inspirado en The Dance, una pieza de música country que significa la vida, y la rosa simboliza a una madre. La vida de mi madre”.
Aunque La danza de la rosa es una secuencia de Esperando en la calle Zapote, la novela tiene su carácter en sí misma y para entenderla no hay necesidad de referirse al primer libro. La danza de la rosa inicia narrando la travesía del barco camaronero Capt. J.H. que zarpó de Cuba y llegó a Cayo Hueso como parte del éxodo del Mariel en 1980. Luego la historia se desarrolla en Tampa, Florida.
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Para la autora, sin lugar a dudas, su novela es de inspiración para muchos otros inmigrantes de EEUU.
“Una muchacha que empieza sin saber inglés, sin saber nada de este país; que se va de su casa embarazada con solo 18 años; a quien su padre le deja de hablar por nueve meses. Pero esa misma muchacha termina sus estudios universitarios y llega a estar a cargo de las finanzas de una corporación y de uno de los hospitales más grandes de Tampa”, dijo Viamontes.
La insistencia de su madre por contar la historia de su familia tiene resonancia no solo entre familias cubanas, sino entre familias de distintas procedencias en EEUU.
“Es muy importante compartir nuestra historia de vida por muchas razones, no solamente para que no se olviden de las cosas que pasaron en Cuba bajo el régimen de Castro, sino además para que las personas sepan que a través de la educación y del esfuerzo se pueden lograr cosas que parecen imposibles”, afirmó. Viamontes, quien es contadora pública, cuenta con dos maestrías y un certificado en redacción creativa de la Universidad del Sur de la Florida. Recientemente inició un nuevo trabajo como vicepresidente adjunto en la Universidad del Sur de Florida.
De los más vendidos
La narrativa de Betty Viamontes es aclamada por los lectores. En 2017, la versión en inglés de Esperando en la calle Zapote se colocó en número 1 de libros más vendidos en Amazon; la página web de Latino Authors lo tiene en la lista de mejores libros del 2016 (aunque el libro se publicó en 2015); el club de libros de las Naciones Unidas lo seleccionó entre sus lecturas del 2016.
Entre los lectores del área de la Bahía de Tampa, la novela Esperando en la calle Zapote es de las preferidas.
En la feria del libro 2018 en el Oxford Exchange, varios clubes de libros visitaron a la escritora para discutir la novela y llevarse su ejemplar autografiado.
Rina Becker del club de lectura The Chapter Chicks de Bradenton admiró el estilo y la narrativa de Viamontes.
“Queda muy clara la fuerza que se requería para sobrevivir en los días de Castro. La novela me dio la idea de cómo era la vida y de cómo hacían para mantenerse juntos y para salir adelante”, dijo Becker. “Yo también entiendo lo que es ser parte de una familia sin padre y los problemas que mi madre enfrentó para sobrevivir”.
La maestra de quinto año en Bradenton dijo que está lista para leer la segunda novela La danza de la rosa. Espera leer el libro completo como lo hizo con Esperando en la calle Zapote, en un día.
Diane Kortus, editora de The Laker una publicación de Lutz, catalogó la obra como una novela cautivadora.
“No había leído mucho de Cuba y la lectura me metió no solo a lo que pasó con Castro pero también en el sufrimiento y preocupaciones de la familia”, dijo Kortus.
El club de lectura al que pertenece se reúne desde hace 10 años y desde entonces, dijo Kortus, “éste es el mejor libro que he leído”, al referirse a la primera novela de Viamontes.
Jeen Keelan, directora de planificación de carreras de la Universidad del Sur de la Florida, calificó el trabajo de Viamontes de “maravilloso”. De lectura rápida, muy emotiva. Una vez que empiezas a leer, no puedes dejar el libro”.
Keelan, integrante de un club de lectura de Tampa, está en espera de más obras de Viamontes.
“Ya leí sus dos novelas y estoy esperando por la tercera. Sus escritos te invitan a participar con ella en un viaje emocional”, aclaró Keelan.
En proyecto
Escribir su primera novela Esperando en la calle Zapote le llevó 14 años y finalmente la publicó en el 2015, luego Viamontes trabajó en su segundo libro para presentar en el 2016 Los secretos de Candela y otros cuentos de la Habana, una compilación de cuentos cortos que había escrito en el pasado. En 2017, publica La danza de la rosa.
Pero sus ambiciones como escritora están trazadas y para el 2019 tiene en proyecto entregar otra obra basada en la vida real de sus suegros, un proyecto biográfico que enmarcará una historia desarrollada en Camagüey, la parte rural de Cuba.
El otro proyecto parte de la historia de cuando su padre cede su asiento del avión a un muchacho la primera vez que trata de salir de Cuba. “Si mi padre no hubiera cedido ese asiento, no hubiéramos estado separados por 12 años”, dijo la autora. Ese libro será acerca de cómo acciones que se toman en un momento dado afectan la vida de uno y de terceros.
Catarsis
Con sus narrativas, Viamontes busca que los lectores vivan la historias recreando a detalle sus vivencias. “Y creo que lo logré con mis dos novelas”, dijo la escritora.
Las historias de amor, de tenacidad para salir adelante como individuos y como familia son común denominador en la obra autobiográfica.
Pero sus textos cumplen además un propósito catártico para la autora que se entregaba a la escritura como forma de sanar y superar sus adversidades.
“El intento de suicidio de mi madre cuando yo tenía seis años me dejó marcada para siempre. A mi regreso de la escuela me encuentro con la sorpresa de que estaba por prenderse fuego. Llegué a tiempo para quitarle los fósforos de las manos y buscar ayuda”, recordó Viamontes.
Pero, así como ese episodio en el que salvó a su madre de la muerte, ver la fuerza de su madre para lograr sus objetivos también la marcó definitivamente.
“Ver la sonrisa de mi madre todos los días, hasta en los días de esos diez años que estuvo luchando contra el cáncer y que aun sabiendo que iba a morir, decía: Betty, tenemos que documentar la historia, vamos a seguir escribiendo”, comentó Viamontes.
Y por eso, dijo Viamontes, es muy importante que la gente tenga sueños, los persiga y los alcance, que las memorias de su madre se sigan leyendo para que la danza de la rosa continúe y nunca pare.

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