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lunes, 23 octubre, 2017
NOTICIAS LOCALES

Niños aprenden al ritmo de música y ballet clásico

Por Juan Carlos Chávez

CENTRO Tampa

TAMPA-- Jacenia tiene nueve años de edad. Es alegre, conversadora y, en los recientes cuatro años de su vida, se ha dedicado a la práctica del ballet en el marco de un programa educativo de su escuela. La danza es su nuevo mundo aunque no es la única que ha tenido, y tiene, la oportunidad de experimentarlo.

De hecho, la pequeña Jacenia es parte de al menos 100 alumnos del colegio Patricia J. Sullivan que siguen cursos recreativos de danza y arte participativo. Hace solo unos días todos estos niños recibieron sus zapatillas gratuitas de ballet en el marco de una jornada que los llenó de emoción y alegría. Las zapatillas fueron subvencionadas con donaciones de diferentes entidades.

“Se sienten bien, son cómodas y suaves”, dijo Jacenia mientras la profesora de arte, Brenda Johnson, la ayudaba a probar su nuevo calzado.

La entrega de zapatillas y el desarrollo de las clases de ballet se enmarcan en una sinergia de esfuerzos entre la escuela Sullivan, ubicada en 2202 N. Florida Avenue, el Conservatorio Patel, adscrito al Straz Center de Tampa, y la organización de servicios comunitarios y religiosos, Metropolitan Ministries. A escala local Metropolitan Ministries ayuda a la mejora de las condiciones de vida de miles de familias en el área de la Bahía de Tampa y los condados de Hillsborough y Pasco.

La iniciativa de llevar la experiencia de la danza a los niños de Tampa no es cualquiera, ya que muchos de estos estudiantes vienen de familias de escasos recursos o son hijos de padres que no pueden cuidarlos.

Desde un punto de vista educativo la oportunidad de tomar clases de ballet les representa a estos pequeños una aventura entretenida y oportuna. Se perfila también como el momento ideal para compartir con los amigos de clase los secretos de una danza que estimula sus sentidos. Al mismo tiempo les abre las puertas a un mundo donde la música y el movimiento del cuerpo fluyen de manera conjunta y vistosa.

Siomara Bridges-Mata, instructora de ballet y de origen puertorriqueño, es una de las encargadas de poner en marcha las clases de danza en uno de los ambientes de la escuela Sullivan. Como bailarina profesional y amante del arte moderno, Bridges-Mata entiende perfectamente los beneficios de aprender a coordinar el cuerpo y afinar movimientos en sintonía con la música, o sencillamente trabajar en equipo para moldear una coreografía determinada.

En buena cuenta, a bailar por el goce del alma y el sano espacimiento.

“El ballet es beneficioso porque ayuda a consolidar el trabajo en equipo y alienta la confianza en uno mismo. Es bonito trabajar en un ambiente como el que estimula el ballet y su música”, comentó Bridges-Mata en una entrevista con CENTRO Tampa.

Criada en Nueva York y alentada por la música y la danza desde que cursaba sus primeros años de secundaria, Bridges-Mata dijo que compartir sus conocimientos y experiencia con una población estudiantil necesitada y, sobre todo, a edad temprana, es un regalo de vida.

“Es una manera diferente y única para experimentar la danza. Es algo que te inspira”, agregó Bridges-Mata. Con una sonrisa en su rostro, trajo a su memoria esos primeros descubrimientos de baile y música de fusión que veía y escuchaba en programas de televisión y radio.

“El baile era un sueño que, para mí, se hizo realidad y me llena de orgullo”, indicó Bridges-Mata. Recordó que en sus inicios en el baile empezó con una mente curiosa y exploradora, un paso que le sirvió para mejorar su concentración y mantener una disciplina de alto perfil. Añadió que no fue una decisión cualquiera, ya que la práctica del ballet impone sacrificio y coordinación de los movimientos del cuerpo.

“Sin contar con las exigencias de la coreografía y el trabajo grupal”, aseveró Bridges-Mata.

El programa de baile tiene el apoyo de profesores del Patel que, en repetidas oportunidades, han seguido un calendario de arte participativo para alumnos de hogares de escasos recursos. El apoyo se ha consolidado durante años a un ritmo de una vez por semana y en clases de más de 30 minutos. Todo con la idea de hacer un espacio en sus agendas de trabajo e ir al encuentro de los alumnos menos beneficiados, pues las clases de ballet son importantes desde cualquier ángulo que se analice. Léase: la mejora del nivel de concentración de la población estudiantil y la consolidación de aprendizaje de otras variantes, como la importancia de memorizar una coreografía y cultivar habilidades de expresión artística. Asimismo las lecciones de baile diversifican el modelo educativo y refuerzan el sentido de trabajo en equipo, según expertos y profesores vinculados al tema, como la maestra Johnson.

“Es expresión y la oportunidad de ser sí mismos y, a la vez, compartir como grupo”, puntualizó Johnson.

Algo que para el pequeño Joseph y Daniela, ambos de nueve años de edad y alumnos de cuarto grado de primaria, les toca el alma y los llena de emociones compartidas.

“Cada año aprendo algo nuevo. Me siento bien bailando”, dijo Daniela. A su lado, Joseph tampoco dejó esa expresión de quien está a gusto de tomar lecciones al ritmo de la música y el ballet de salón.

“Es divertido”, dijo Joseph. “Es mi cuarto año de ballet y he aprendido bastante. Me gusta y no me aburro”.

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