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viernes, 16 noviembre, 2018
NOTICIAS LOCALES

Emprendedora y sobreviviente de cáncer

TAMPA- Cosi Belloso es una mujer como pocas. Sobrevivió hace tres años a un cáncer de mama que la obligó a someterse a una intensa quimioterapia y, al mismo tiempo, jamás hizo a un lado sus obligaciones como madre de familia y esposa. Tampoco abandonó su naturaleza como emprendedora y fisioterapeuta especializada en la rehabilitación física de personas que sufrieron amputaciones o viven acaso con distintas limitaciones físicas.

Belloso, la mujer que le ganó la batalla al cáncer, se propuso otra lucha personal: conseguir un espacio para ayudar a sus pacientes y darles la mejor atención del mundo.

“Toqué muchas puertas pero me decían que no porque es una ‘población’ que no genera tanto dinero como otros cuidados de la salud”, recordó Belloso. “Fue muy frustrante hasta que al final se abrió una puerta, que era lo que necesitaba”.

Belloso habla con la voz de la experiencia. Es una mujer de 39 años, vivaz y comprometida con un trabajo que asume con pasión y entrega.

Hija de un matrimonio de origen cubano que se estableció en Estados Unidos en la década del 60, Belloso supo desde temprana edad que su futuro tenía que ver con una carrera vinculada a la salud. El primer campanazo que daría algunas pistas sobre esa vocación fue su decisión de ser voluntaria, a los 14 años, en hospitales y centros de cuidado de la salud.

“Creo que esa fue una experiencia que me hizo ver el mundo de manera muy distinta. Me marcó”, afirmó Belloso. “Yo hablaba con los pacientes, doctores, enfermeras y les hacía preguntas para aprender más. Fue mi interés y me sentí capaz de seguir en esto”.

Luego, vendrían más y más veranos de trabajo voluntario con pacientes que requerían no solo asistencia diaria sino también una mano amiga.

Es así como, poco antes de cumplir los 20 años de edad, Belloso decide continuar sus estudios profesionales en la Universidad Internacional de la Florida, donde se graduó con honores en el campo de la fisioterapia. Luego contrajo matrimonio y consolidó una familia con cuatro hijos. En Tampa, Belloso y su familia hallaron el lugar perfecto para establecer su futuro y tentar nuevas oportunidades.

Hasta que surgió el cáncer y el mundo pareció (solo pareció) que se le derrumbaba en pedazos. Aunque no por mucho tiempo.

“Tenía que sobreponerme y así lo hice”, dijo Belloso. “Pero no fue fácil, claro que no porque fue una sorpresa. Nadie en mi familia había sido antes diagnosticada con algo parecido. Opté por el tratamiento más agresivo”.

En unas memorias que fueron publicadas hace un año en las páginas del Tampa Bay Times, Belloso -que toca violín en sus ratos libres- recordó esa etapa con la franqueza y honestidad que la caracterizan.

“¿Vas a morir, mami?”, me preguntaban mis hijos.

Les respondí con sinceridad: “No lo sé, pero sí sé que mami no morirá hoy ni mañana, y que vamos a orar pidiendo fortaleza y orientación”.

Belloso dijo que la muerte no era un ‘tema tabú’ para discutir. De hecho, agregó, hablar sobre eso quitó parte del miedo.

“Abrió hermosas discusiones sobre lo que le sucede al alma inmortal cuando se deshace de su bobina mortal”, indicó Belloso.

Asimismo Belloso comentó que esas conversaciones dejaron llorando muchas veces a todos, pero otras representaron una nueva carga de energía, ‘un renovado sentido de fe y fortaleza para enfrentar lo que podría venir. Mis hijos se fortalecieron al poder hablar y comunicarse con nosotros y, a su vez, obtuvimos un sentido de paz’.

Belloso fue sometida a sus 36 años de edad a tres cirugías y cuatro rondas de quimioterapias que calificó de ‘extenuantes’ hasta que los médicos del Centro de Cáncer Moffitt la declararon ‘libre de enfermedad’

“La invasión se había detenido”, recapituló Belloso en sus memorias. Y vaya que fue así, ya que luego vendría la consolidación de sus proyectos e iniciativas, como la de tener su propio espacio para dedicarse a su carrera y trabajar con amputados.

De hecho eso llegó cuando volvió a reencontrarse con un buen amigo y ex compañero de estudios, Greg Todd, quien tenía sus propios consultorios en el campo de la fisioterapia. Todd, conocedor del profesionalismo y carácter emprendedor de Belloso, le ofreció la oportunidad de guiarla en el camino y apoyarla en todo lo que pudiese.

“Básicamente me ayudó a cómo hacer el negocio. Es una gran persona y fue así como abrí en enero de este año. Se llama Palanca y está en Wesley Chapel”, dijo Belloso, quien tiene un hermano menor que trabaja en el campo de la salud, aunque desde la rama administrativa.

Palanca es una clínica de terapia física que, como su nombre lo indica o hace referencia en español, ayuda a dar ese paso que requieren las personas para avanzar en un amplio abanico de objetivos. Llámese la rehabilitación física o la recuperación de la autoestima debido a una limitación que se nos cruza en el camino de nuestras vidas.

“Cuando me tocó pensar en abrir la clínica lo primero que pensé es que a mí me gusta dar esperanza y ayudar con conocimiento. Eso también es un regalo que hay que compartir”, dijo Belloso.

Su entrega profesional siempre es destacada por sus pacientes. Dos de ellas, Karen Lehing, de 72 años, y Harriet Cooper, de 73, reconocieron el amor y la paciencia con que, diariamente, Belloso hace su trabajo.

También lo hizo su amigo y colega Todd, el hombre que nunca dejó de confiar y creer en Belloso.

“La conozco durante unos 20 años aproximadamente y es una persona apasionada por su trabajo y la ayuda que puede dar a los amputados. Es una persona ejemplar”, sostuvo Todd, fundador de Renewal Rehabilitation en South Tampa y Wesley Chapel. “Ella es increíble como mujer, esposa y madre de cuatro niños”.

Para más detalles visite PalancaPT.com

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