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jueves, 20 septiembre, 2018
NOTICIAS LOCALES

Casas para los necesitados

Por Juan Carlos Chávez, CENTRO Tampa / TAMPA-- El ajetreo es fuerte e intenso, pero vale la pena. Un día puede ser el turno para ayudar en la instalación de los pisos; a la mañana siguiente, quizá sea el momento de hacer los retoques en los dormitorios o incluso en los baños.

Lo cierto es que Noris J. Quiñones trabaja diariamente como voluntaria y lo hace feliz de la vida en la construcción de una casa que pronto será suya y que pagará en cómodas cuotas mensuales. El proyecto está respaldado por la organización de ayuda social ‘Habitat for Humanity’.

La construccion de la vivienda de una planta, dos baños y tres habitaciones esta ubicada en un pacífico vecindario de Brandon, la perfecta imagen que Quiñones soñó para ella y su esposo, Humberto Pizarro.

“Es una bendición por donde quiera que la veas”, dijo Quiñones, de 35 años.

La casa podría estar lista para ser habitada a fines de mayo y, aunque no se trata de un milagro o un favor venido del cielo, más de uno podría creer que tiene algo o mucho de eso. Quizá porque los tiempos ya no son los de antes y porque cada día cuesta más ‘trabajo’ conseguir un empleo estable para asegurar un ingreso mensual o una entrada que cubra los requerimientos esenciales de una familia de recursos módicos.

La historia de los Pizarro-Quiñones no dista mucho de las dificultades que encaran numerosas parejas, jóvenes y de mediana edad, que llegan a Florida con ganas de trabajar a brazo partido y conseguir lo que no pudieron en sus tierras de origen.

En ese sinfín de idas y venidas, estancamientos de la economía y tormentas de corte político que tocan nervio del ciudadano de a pie, diferentes organizaciones y entidades de alcance social en el área de la Bahía de Tampa contribuyen a no dejar a un lado la esperanza y se esmeran en tender puentes de solidaridad.

‘Habitat for Humanity’ es, precisamente, una de ellas.

El concepto, tal como se define en el sitio electrónico de la entidad ( Habitathillsborough.org) tuvo su origen en la hacienda ‘Koinonia Farm’, una comunidad cristiana e interracial, establecida en Georgia. En el seno de esta congregación se desarrollaron los conceptos de ‘vivienda de asociación’ y ‘fondos para ayuda de la humanidad’.

Bajo el paraguas de este ideario y torrente de ideas por una sociedad más equitativa, los proyectos de construcción tienen el aliento de aportes públicos y privados que van al encuentro de iniciativas de personas y familias que buscan un techo propio, o un refugio digno para vivir.

‘Habitat for Humanity’ no tardó mucho en tomar impulso y superar los límites del estado de Georgia, su origen, para cambiarle la vida a aproximadamente siete millones de personas en todo el mundo a través de un refugio seguro, decente y asequible.

A escala local el impacto no podia ser menor, ya que en el Condado Hillsborough ‘Habitat for Humanity’ ha construido y renovado más de 200 viviendas desde 1987, el año de su fundación, de acuerdo con representantes de la organización.

Quiñones, con alegría y humildad, se sumó a esa lista de personas en busca del techo propio tras completar un trámite de rigor que no fue corto ni sencillo.

“Nosotros seguimos un proceso de solicitud y, después de un año, nos dijeron que sí”, comentó Quiñones. “Simplemente no lo podíamos creer”.

Lo demás sigue el marco de un modelo de trabajo que involucra tanto a sus miembros como a sus voluntarios, al punto de que un proyecto en desarrollo ‘se vive como si fuese de todos’, dijo Nitza Rivera, representante de ‘Habitat for Humanity’.

Rivera destacó el impacto social de un proyecto que alcanza su propósito.

“Para mí es importante el hecho de poder ayudar a proveer a la familia un lugar seguro y estable”, puntualizó Rivera, exmilitar de origen boricua que sirvió más de dos décadas en el Ejército estadounidense y, tras su salida de las Fuerzas Armadas, halló la mejor fórmula de vida trabajando con una organización que suma y nunca resta.

En ese sentido Rivera explicó que la misión de ‘Habitat for Humanity’ traduce lo que vivió y experimentó en carne propia.

“Sé lo que es ir de un lado a otro (brincar) cuando no tienes lo necesario”, sostuvo Rivera. “Por eso es importante la misión que tenemos”.

El esfuerzo de construir viviendas de bajo costo no es cualquiera.

En el Condado Hillsborough el mercado de la vivienda está creciendo consistentemente tras un largo y deprimente vacío que se generó tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y financiera del 2008. Pero con el renacimiento del sector y la maquinaria de los constructores también se está viendo un incremento sustancial en los precios de las viviendas que, en muchos casos, van tomando distancia de lo que realmente puede costear una familia de ingreso moderado, dijo Rivera.

Para acortar distancias y aliviar la demanda de los sectores más expuestos, ‘Habitat for Humanity’ presentó recientemente una solicitud a nivel condal para competir por la administracion de un fondo de $100,000. La organización consiguió el visto bueno y, con el dinero como herramienta de inversion, adquirió un terreno en el que se están construyendo al menos cuatro viviendas unifamiliares, al este de la calle Morgan, en Brandon.

Una de ellas será precisamente la de los Pizarro- Quiñones.

Cheryl Howell, director de la oficina condal para los Servicios de Vivienda Asequibles, destacó la importancia de los fondos y su impacto en nuestra comunidad.

“Es un honor y una gran oportunidad poder invertir en la misión de “Habitat” y en el esfuerzo colectivo que desarrollan los Servicios de Vivienda Asequibles del Condado Hillsborough para fortalecer a las comunidades y a las familias a las que servimos, y garantizar el camino para alcanzar el sueño americano”, dijo Howell en una declaración enviada a CENTRO Tampa.

Un sueño que para los esposos Pizarro-Quiñones coronará también el inicio de una vida que anidaron en sus corazones desde que contrajeron matrimonio, hace dos años.

“Es lo mejor que nos ha podido ocurrir”, dijo Pizarro, de 28 años. La pareja llegó a Tampa en el 2015.

Quiñones agregó que su voluntariado no es ninguna carga sino una responsabilidad que le colma el corazón de alegría y satisfacción plena.

“Es una oportunidad que no se da dos veces en la vida”, aseveró Quiñones.

Sus obligaciones no son esporádicas. De hecho Quiñones tiene que seguir un horario, que va de martes a sábado, y se prolonga de 7:30 a.m a 2:30 p.m. Siempre alegre y decidida, Quiñones pone el hombre y ayuda en todo lo que puede.

“No solo porque tenemos que bajar el costo de la mano de obra”, dijo Quiñones. “También porque es una responsabilidad de la familia”.

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