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lunes, 20 noviembre, 2017
ZONA ROSA

Actor de película

TAMPA--Si hay un actor que ha vivido con verdadero sentimento y pasión todos esos roles que le ha tocado hacer en el teatro, la televisión y el cine, ese es, sin temor a equivocarnos, el cubanoamericano Óscar Torre.

Nacido y criado en Miami, Torre (hijo de padres cubanos), ya era un rostro popular y famoso cuando participó en la serie de televisión ‘CSI Miami’, ‘Cane’ y en películas con altos niveles de audiencia, como ‘Hangover III’. Pero fueron cintas como Ladrón que roba a ladrón, ‘Libertad’, sobre la travesía de un balsero cubano, la aclamada ‘Pretty Rosebud’, y el thriller de Yokes Janes, ‘Eenie Meenie Miney Moe’, donde el talento y la madurez de Torre destacaron por merecida cuenta.

Recientemente Torre asumió el rol del ‘coyote’ Miguel ‘El Maldito’, en la película ‘The Boatman’, cinta de suspenso que aborda con originalidad el tema de la migración y el cruce de la frontera con México. La dirección estuvo a cargo del estadounidense Greg Morgan.

Este trabajo en conjunto mereció comentarios elogiosos, así como nominaciones a la excelencia artística. Uno de ellos fueron los premios ‘Imagen’, en California, que celebra el aporte hispano y destaca el desarrollo de temas vinculados a los latinos. Precisamente Torre fue nominado en estos premios como ‘Mejor Actor’. Igual llamado recibió Morgan en la categoría ‘Mejor Director’ y ‘The Boatman’ como ‘Mejor película’.

CENTRO Tampa conversó telefónicamente con Torre sobre su participación en ‘The Boatman’, su carrera artística y, por supuesto, las raíces latinas que lo identifican.

CENTRO Tampa: ¿Qué impresión te dejó el rodaje de esta película ‘The Boatman”?

Óscar Torre: Bueno, no es tanto lo que me dejó sino el interés que despertó en mi desde que leí el guión. Vi que era una historia importante y que lidiaba con un tema serio, que es el tema de las personas que cruzan la frontera. Pero a la vez lo hacía de una manera entretenida, diferente. Nosotros que vivimos cerca a esa frontera tenemos más empatía y conocemos mucho mejor esta situación, pero en otras partes de Estados Unidos y el mundo, todo esto se resume a estadísticas, muchas veces. Una película como esta les da una cara a estas personas y las humaniza. Ya sea las personas que cruzan la frontera o quienes llegan por mar, como lo hacen muchos cubanos. Todos ellos llegan por una vida mejor, buscando algo mejor para sus familias. Muchas veces no es ni para ellos mismos, sino para darles una oportunidad a los seres queridos. Imagínate: Debe ser muy difícil dejar la casa, dejar el país, por lo tanto, es un sacrificio grande. Todo ser humano se puede identificar y creo que la película, si hace algo, es eso: te quedas pensando sobre esas personas que cruzan pero también sobre los que no llegan y los que mueren. Creo que al final te explica la situación de donde viene uno y el hecho de que el ser humano está dispuesto a morir antes de pasar una situación.

CT: ¿Cuántas semanas estuvieron rodando ‘The Boatman’?

OT: Fueron tres semanas. Dos en el desierto de California y el resto en la frontera de Arizona con California, que está arriba.

CT: ¿Te sentiste cómodo trabajando con el director?

OT: Por supuesto. Había hecho películas que tenían que ver con temas de latinos, pero nada con un tema tan serio como este en cuestión, y fue fantástico desde el primer momento que nos conocimos. Yo tenía muchas notas, preguntas y comentarios. Muchas veces el director se puede asustar, pero él siempre estaba dispuesto a contestarme y pensar en lo que estabas hablando. Desde el primer momento me dijo que esta película no solo era de él sino mía. Si un director está abierto a oír sugerencias o ideas a la misma vez es un director que sabe lo que quiere en todo momento. Es un director muy capaz.

CT: ¿Cuál fue el mayor reto de esta cinta?

OT: Hay escenas que no tienen corte. Hay escenas que terminan después de siete minutos. Para un actor es un gran reto porque significa que no hay edición y que no te puedes equivocar. Muchas veces le decía (al director): ¿Estás seguro de que no quieres tirar una toma, en caso de no tenerla que hacer de nuevo? Y él me decía que no, porque quería que tuviese su ritmo. Estaba correcto porque funcionó mejor. La energía que trajo lo hizo bien real.

CT: Por supuesto que como cubano e hispano el tema de la migración no te hace a un lado, ¿verdad?

OT: Nací y crecí en Miami, pero mis padres se conocieron en Estados Unidos. Mi madre era muy joven, mi padre también. Llegó después de haber vivido unos meses en México. Fue en los comienzos de la revolución.

CT: Tu familia, en Cuba, ¿sufrió el embate del régimen impuesto por los Castro?

OT: Mi abuelo materno se quedó en Cuba y lo arrestó el régimen de Fidel Castro. Cumplió 11 años de cárcel. De parte de la familia de mi padre, ellos eran dueños de una funeraria en Matanzas. A mis dos padres le quitaron todo con la revolución. A Miami llegaron sin nada.

CT: ¿Cómo fue que la actuación te llamó la atención y por qué te decidiste por la parte artística?

OT: Fue casualidad porque no tenía interés en la actuación, pero de chico era un fanático del cine y la televisión. Me gustaba hacer los personajes, pero nunca me interesé por actuar, simplemente quería hacer lo que veía. Recuerdo que fui a ver Rocky y con mis hermanos nos agarramos a piñazos (golpes). Lo hacíamos muy real (risas). Por eso mi madre nos tenía mucho cuidado a lo que nos llevaba a ver. Pero lo que realmente quería ser en un momento de mi vida era ser pelotero. Jugué béisbol hasta los 19. La actuación llegó de casualidad porque fue cuando tomé una clase en la que me había registrado una novia, y a la que le había pedido que me hiciera el favor de inscribirme. Somos ahora muy buenos amigos, y ella, de broma, me dice que soy actor gracias a su gestión, porque fue la que me inscribió en la clase.

CT: ¿Quién se percató de tus cualidades como actor?

OT: La maestra Teresa María Rodas me vio en la clase. Y aunque yo sentía que era malísimo, ella me dijo que lo hiciera más en serio. Asi que comencé a asistir a clases de actuación que no eran parte del currículo ni nada de eso.

CT: Háblanos de ‘Libertad’, cinta por la que eres muy recordado en Miami, especialmente.

OT: ‘Libertad’ fue importante de muchas maneras porque fue una película con un tema muy cercano al mío. Viviendo en Miami conocí muchas personas y balseros. Por lo tanto, fue un tema bien serio y por el otro fue un protagónico. Fue la segunda película en realidad que filmé en mi vida y tuvo gran influencia porque el director me había ofrecido otro papel. Tuve que convencerlo porque la verdad es que yo lo sentía así. El director fue a verme a una obra de teatro que se llamaba ‘La balsa’. Yo hacía a uno de los protagonistas. Después de verme en esa obra teatral es que me dio el papel. En esos días yo había audicionado para otra película que pasó. Creo que mi carrera ha estado llena de historias parecidas y casualidades que me han ayudado. Casualidades que me parecían negativas pero que después cambiaron mi destino.

CT: Entre tantos proyectos que has desarrollado, hay uno en particular, la cinta ‘Pretty Rosebud’, en conjunto con tu esposa, la actriz norteamericana de origen filipino chino Chuti Tiu.

OT: De hecho el proyecto era de ella, porque además escribió el guión y ella lo protagonizó. O sea, la jefa era ella (risas). Lo mío fue de casualidad porque yo iba a actuar. Lo que ocurrió es que no encontramos directores para el perfil de esa película, porque era un tema de matrimonio e infidelidad, la mujer que mantiene al marido, etcétera.

Para seguir al actor a través de Instagram, Facebook o Twitter: @OscarTorreActor

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