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jueves, 20 septiembre, 2018
Opiniones

Para celebrar mi historia

Por Mario Quevedo

Especial para Centro Tampa

Quiero comenzar mi comentario con una felicitación a mi compañero Ismael Cala por su artículo “Hispanidad: ¿pasado o presente?”, que me ha sacudido por recordarme el casi deber de tocar el tema, aunque desde otro punto de vista.

Creo justo celebrar nuestra contribución a la nación sin necesidad de entrar en debates sobre lo bueno o malo de aquellos que abrieron puertas a un continente y que, a lo mejor con crueldad y sirviendo a sus propios intereses, abrieron caminos.

Y para celebrar es necesario un poquito de historia, aunque con la advertencia de que no hay estudios profundos sobre el tema y a mí nunca se me ha acusado de ser historiador y mucho menos detallado. Pero sí creo que hay cosas que se deben revisar y para mucho de esto quedo en deuda con el Dr. Emiliano Salcines que sí sabe de nuestra historia y a quien emplazo a escribir de ella más a menudo.

Juan Ponce de León, llega en marzo de 1513 a las cercanías de donde posteriormente se fundara San Agustín. Ponce de León, cautivado por la belleza de la tierra descubierta y celebrando la fiesta de Pascua Florida decidió bautizarla como La Florida, el lugar de las flores. En ese primer viaje, ven en la costa una península donde crece lo que creen es caña y es cuando bautiza la zona con el nombre Cabo Cañaveral. Al llegar a los cayos del sur, se dirige hacia La Habana

Vuelve Ponce de León a explorar las costas de La Florida en 1521, llegando por el Golfo hasta las cercanías de lo que hoy es la Charlotte Bay, donde encontró indios peligrosos que lo hicieron regresar herido, a sus barcos y poner proa a La Habana para reportar sus expediciones y morir.

Unos años después, en abril de 1528, Pánfilo de Narváez, con más de 400 hombres, llega a nuestras costas, desembarcando en lo que bautizaron como la Bahía del Espíritu Santo, hoy conocida como la Bahía de Tampa.

Aquellos españoles enfrentaron indios bravos, enfermedades, hambre y perdidos, iniciaron la primer expedición que los llevó -en casi 7 años-, al imperio español en México. Solo cuatro de los originales de la expedición; Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza y un esclavo moro, Estebanico sobrevivieron aquella cruenta jornada.

Recorrieron todo el suroeste de lo que hoy es Estados Unidos y, aunque no documentado en detalle, se cree que caminaron Texas, Nuevo México, Nevada y Arizona hasta ser encontrados en México.

En 1539, Hernando de Soto, con 600 hombres desembarca también en nuestra Bahía de Tampa y en su expedición llegaron hasta el hoy estado de Arkansas. A él se le atribuye el descubrimiento del rio Mississippi.

No podemos olvidar al sacerdote Dominico Luis Cáncer, quien en 1549 junto a los también Dominicos Gregorio de Beteta, Diego de Tolosa, Juan García y el Hermano Fuentes, acompañados de una india floridana, Magdalena como intérprete, se lanzaron a la misión de traer la fe a estas tierras

Habiendo desembarcado un poco al sur de Tampa, el grupo se dividió, con Cáncer regresando al navío para encontrarse con ellos después en Tampa. El 23 de junio llegaron a su destino y, aunque habían sido advertidos de que los indios Tocobaga les iban a dar muerte, Cáncer y sus compañeros desembarcaron y rápidamente perdieron sus vidas.

En el malecón de Bayshore, cerca de la entrada a Davis Island, un simple monumento con una tarja recuerda aquel hecho y allí, en otras ocasiones, hemos rendido homenaje a los sacrificados.

Pudiéramos llenar capítulos dedicados a la contribución de España y Cuba a la independencia de Estados Unidos. Pudiéramos revisar la participación de nuestros tabaqueros en el desarrollo de Tampa. Pudiéramos escribir sobre tantos descendientes de aquellos españoles o de los que han llegado a esta nación buscando un futuro de libertad. Hoy nos quedamos simplemente con la celebración de un pasado que enriquece nuestro presente y nos anima a un futuro siempre mejor.

Sí, hoy nos sentimos orgullosos de ser americanos con raíces que salen de lo más profundo del alma de aquellos que con su sacrificio abrieron las puertas del continente a un futuro del que hoy somos parte. Razón nos sobra para celebrar, y en grande.

Quevedo es un periodista cubano que reside en Tampa. Trabajó en radio, televisión y tuvo su propio periódico ‘La Voz Hispana’. Para comunicarse con el comunicador: marioquevedo1@aol.com

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