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viernes, 22 junio, 2018
Opiniones

“Maduro, el verdugo de Venezuela”

Por Fernando Martínez

Especial para CENTRO Tampa

Para mí como periodista, columnista de CENTRO Tampa y colaborador en varios periodicos en Latinoamérica el balance del 2017 para Venezuela se puede reducir a una palabra: TRAGEDIA.

El diagnóstico de lo que significa que el castro- madurismo gobierne afincado en un modelo económico y político que convirtió a los venezolanos en unos miserables, es una conclusión hasta redundante. Lo peor es que los factores opositores, en los cuales las mayorías habían depositado su confianza, también desilusionaron a los ciudadanos.

Considero, como comunicador y docente universitario radicado en Nueva York, que hoy se registra la viralización de la desesperanza y la certeza de que quienes devastaron todo a su paso se atornillaron con el sustento de las contradicciones de la Mesa de la Unidad.

El país termina en rojo en todos los órdenes, pero principalmente en lo emocional. México y Puerto Rico se recuperarán primero de las catástrofes naturales de las cuales fueron víctimas.

Creo que la Venezuela de hoy tiene peores variables económicas que Cuba, después de la caída de la Unión Soviética. Porque además de la pesadilla de la falta de dinero en efectivo, la hiperinflación y la escasez se une la inseguridad y la violencia criminal, un factor con el cual los cubanos no tuvieron que lidiar.

Bombas de tiempo

1. A pesar de la crisis, el presidente Maduro acumula, al menos, varias victorias políticas en este año que termina.

Estoy de acuerdo. Maduro, considerado en el imaginario de las redes sociales como un torpe mandatario, carente de ingenio, se lleva varias “victorias” políticas este 2017 que solo favorecen a su camarilla: enfrió la voluntad de las protestas, hizo perder la esperanza en el voto, impuso ese adefesio jurídico de la Asamblea Nacional Constituyente, convocó unas elecciones para gobernadores y alcaldes que terminó no solo ganando sino destrozando todos los endebles hilos de la unidad opositora.

Ha tenido capacidad para retener el poder. Pero eso sí, vive con varias bombas de tiempo en sus manos. No ha dado ni un paso para torcer el cuello a la crisis humanitaria que padecen casi 30 millones de venezolanos. Terminamos el 2017, con el peor desempeño económico registrado en nuestra historia. La inflación más alta del mundo que llega casi a 3.000 %. Para que tengas una idea con lo que hace 2 años podías comprar un carro, hoy no puedes adquirir ni un caucho.

La estatal petrolera, Pdvsa, fue saqueada. Las pocas empresas que medio producen algo, podrían desaparecer en el 2018. Todo eso se traduce en pobreza, hambre, muerte y endeudamiento de varias generaciones. Cerramos este periodo con una escasez del 90% de medicinas. Casi ningún venezolano tiene acceso a la canasta básica. La única industria que ha repuntado es la del crimen organizado y la extorsión.

2. Pero no hay ningún logro opositor en este periodo que termina. Todo está perdido. ¿No es usted muy pesimista?

No se trata de pesimismo. Es entender que es un proceso que implosionará -nadie pude saber cómo ni cuándo- por sus propias inacciones en materia económica. Maduro, con la asesoría cubana, ha sido muy hábil para poner en jaque a la oposición. Pero hay un paso muy importante. La percepción mundial sobre Venezuela, en el mundo civilizado, coincide sin equívocos, ni versiones contrastadas, que es un país bajo un régimen dictatorial, genocida y además con vínculos con el narcotráfico y el terrorismo. No es poca cosa. Antes esta percepción era relativa. Obviamente, esto es consecuencia de mucho dolor y muerte. La Asamblea Constituyente coronó a Maduro como un dictador . El régimen solo le queda escudarse en la ficción de una guerra económica del Imperio, en la cual el 90% de la población no cree. El dictador venezolano está acorralado por demonios internos y externos, pero es lógico que tiene que jugarse todo para mantenerse . Ningún régimen que ha apostado por cartas tan pesadas y que está supuestamente vinculado con el crimen organizado trasnacional, va a ceder al principio democrático de la alternabilidad.

Las barajas del fraude

3. En 2017 el chavismo ganó todas elecciones y en el 2018 deben convocarse elecciones presidenciales, ¿Maduro aspiraría la reelección?

Corrección, no las ganaron, las barajas del fraude, de la desactivación de voto opositor y el control político a la población por comida, se la jugaron sin pudor. Los números del rechazo popular, incluso en sectores que antes eran feudos del chavismo, están muy claros. Nadie puede explicar cómo en pleno desastre económico de Venezuela el partido de gobierno saca más votos, inclusive mucho más que cuando su líder estaba en su máximo nivel de aceptación . Los ocho millones de sufragios que fraudulentamente legitimaron a la Asamblea Nacional Constituyente, quedarán como un tributo al cinismo. Maduro se catapultó con ese manoteado resultado, como el jefe del régimen más abusivo del mundo occidental. Cierto, vienen supuestamente elecciones presidenciales. Al gobierno le interesa adelantarlas, porque es innegable que la dirigencia opositora está hecha cenizas en este instante. Maduro o cualquiera respaldado por el régimen, se lanza a una reelección en este instante político - emocional y tendría toda la posibilidad de continuar prolongando la tragedia del país. Obviamente, con condiciones electorales medianamente equilibradas, los venezolanos desalojarían en cuestión de horas a esta camarilla del poder.

Fernando Martínez es un periodista venezolano. Para comunicarse con el autor, escriba a: mfernando30@hotmail.com

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