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martes, 23 octubre, 2018
Opiniones

Maduro, el títere de La Habana

Por Fernando Martínez

Especial para CENTRO Tampa

En Venezuela hay un denso ambiente de conspiraciones militares. No son rumores. Es un hecho concreto las decenas de oficiales presos en las últimas semanas. El inefable dictador venezolano está cada vez aferrado a su protectorado cubano. Sitió a las Fuerzas Armadas de espías y estrategas mandados desde La Habana, que han logrado - por ahora - que el descontento interno en el cuerpo castrense no se concrete en una rebelión.

El desbordado rechazo popular no es problema para el heredero de Chávez, quien asume que con represión y control social puede llegar hasta la auto elección del 20 de mayo, tomando en cuenta que no existe una oposición organizada que articule esta tragedia con las mayorías.

La farsa de las elecciones de mayo intentan prolongar su agonía y la del país. Todo indica que la inflación para las próximas navidades alcanzarán los cinco dígitos, un dólar costará millones de bolívares y lo peor es que ninguna medida de la dictadura apunta a torcer el cuello al colapso económico.

El fraude eleccionario es su última carta para huir de una bomba de tiempo que tiene en sus manos. Maduro camina en un campo minado, por ello perfila con el apoyo del Consejo Nacional Electoral ese montaje con candidatos supuestamente opositores, prefabricados a su medida.

Hoy en medio de la devastación física, económica y moral de un país, es hasta risible imaginarse que el dictador venezolano puede ganar una elección. Veamos algunos datos.

Abril de 2013, Nicolás Maduro el heredero de Hugo Chávez ‘’ganó’’ con una diferencia pírrica de 223,599 votos a su contrincante Henrique Capriles. Apenas dos puntos de diferencia. Con un padrón electoral de casi 19 millones de sufragantes.

Venezuela en aquel instante tenía a un músculo chavista aglutinado por la pérdida de su líder. Nadie se atrevió en las filas del partido oficialista a cuestionar la candidatura, de uno de los hombres del régimen más cercanos a La Habana.

La inflación acumulada el año anterior a aquella controversial medición electoral, se acercaba al 20%, la más baja en los últimos cinco años. El dólar paralelo no había superado la barrera de los 65 Bolívares (Bs). Ya la escasez de productos básicos era parte de la rutina de los venezolanos.

Cinco anos después, con el espiral asesino de una hiperinflación de 2,300% ( la más alta del planeta), un dólar que se cotiza en el mercado negro en más de 200 mil Bs, una tasa de escasez de alimentos y medicinas que puede alcanzar el 90%, Maduro con varios enemigos confesos y silenciosos dentro del chavismo y de las Fuerzas Armadas se proclama como candidato a la reelección.

En un escenario de cierta coherencia político - económica, el heredero del castro- chavismo , por donde lo mires, no tendría la mínima posibilidad de asomar su nombre más que a una salida disimulada. Pero no. En medio de un creciente y afinado modelo autocrático, de censura a los medios, de persecución genocida a la disidencia, de liquidación a los adversarios, de control institucional, finalmente Maduro se termina de coronar como dictador con este llamado precoz a elecciones.

Favorecido por una dirigencia opositora descolocada y sospechosa, el jefe del régimen venezolano que ostenta un nivel de desaprobación del 85%, asegura en el arranque de su “campaña electoral” que alcanzará el próximo mes de mayo, más de 10 millones de sufragios. Una meta cuantitativa que no pudo lograr su mentor, ni siquiera en un clima de bonanza artificial y de liderazgo popular.

El cinismo como política de Estado

Todos los estudios de opinión , sin profundizar mucho en la cuenta, apuntan a que el modelo político que Maduro representa sería rechazado de manera aplastante en un proceso electoral por lo menos normal, aún con el natural ventajismo oficialista y con el desequilibrio mediático.

En la sala situacional que funciona en La Habana, en donde se sigue día a día el caso Maduro, se tiene validado que cualquier consulta con algún nivel de transparencia antes y durante el acto del sufragio, una población motivada al voto y un candidato unitario, algo así como los comicios presidenciales celebrados en Octubre 2012 y Abril 2013, la proporción de la derrota superaría los 25 puntos porcentuales.

Si el dictador pasa Mayo, posiblemente el escenario sea que se afiance sólo por un rato más en el poder, seguirá enfrentando sus demonios internos, la comunidad internacional y la ruina de Venezuela.

No hay dudas de que Maduro será “reelecto” por el CNE. Ese acto electoral y su resultado, será la reiteración de su dictadura y el capítulo final de este accidente histórico que es una máquina de muerte y miseria. Sin ánimos de hacer profecías ni ejercicios de videncia, a pesar de todo el control en lo político me atrevo a asegurar que el títere de La Habana tiene sus meses contados.

Fernando Martínez es un periodista venezolano. Para comunicarse con el autor, escriba a: mfernando30@hotmail.com

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