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jueves, 20 septiembre, 2018
Opiniones

Castro, Maduro, Kim Jong Un: los últimos bolcheviques

Germán Manga

Especial para CENTRO Tampa

Hace 100 años, en Rusia, la Revolución de Octubre dio paso al primer gobierno comunista del mundo en busca de una sociedad más justa, pero terminó convertida en la más devastadora maquinaria de opresión, tortura y muerte de la historia

Cuba, Venezuela, Corea del Norte. Ese lánguido conjunto es lo que queda, 100 años después, de la Revolución de Octubre, que dio paso al primer gobierno comunista del mundo, tras la utopía del hombre nuevo y de una sociedad más justa e igualitaria, pero que en cifras y realidades resultó la más infame y devastadora maquinaria de opresión, tortura y muerte que haya padecido la humanidad.

Pese a provenir de las entrañas del monstruo -un producto 100 por ciento KGB- el mismísimo presidente de Rusia, Vladimir Putin, su gobierno y la inmensa mayoría de población se resistieron a festejar el centenario de “los diez días que estremecieron al mundo”.

Hace meses Putin marcó la línea de lo que había que hacer: “Un análisis profundo, honesto y objetivo de 1917”.

Mijaíl Gorbachov, el último mandatario de la ex Unión Soviética (URSS), lleva años pidiendo que saquen el cadáver de Lenin de su Mausoleo, en la Plaza Roja, “glacial y denso edificio de mármoles incandescentes” que describió García Márquez, y que le den sepultura para acabar de una vez por todas con la división que genera en la sociedad rusa su gobierno, la guerra civil que desató su revolución, la creación de “la checa“ y sus temibles purgas para exterminar enemigos de la revolución -más de un millón de personas asesinadas por motivos políticos o religiosos, más la hambruna de 1921, con sus 5 millones de muertos rusos, kazajos y tártaros-.

El cadáver de Josef Stalin, dictador entre 1922 y 1952, sí fue retirado del mausoleo, el 31 de octubre de 1961, por orden de Nikita Jruschov, el primer dirigente comunista que cuestionó los abominables horrores de su régimen.

Queda China, pero esa es otra historia.

Con los comunistas, China -lo mismo que Rusia-, se convirtió en potencia militar, pero allá tampoco celebrarán los 100 años del sistema porque su historia está igualmente manchada por la opresión, la persecución y el exterminio, arrancando por los 70 millones de muertes que, entre purgas y hambrunas, se le atribuyen a Mao.

La URSS cayó por el peso de su propia incompetencia en 1991. Quedan activos en el sueño marxista, leninista y estalinista, Corea del Norte, Cuba y su “neocolonia” Venezuela.

En Colombia hay Partido Comunista desde 1930. Su legado mayor han sido las FARC –con presencia de un comandante en los plenos del Comité Central desde 1982-. Si no cargaran encima con la estela de violencia y destrucción que han dejado a su paso, en el aniversario 100 de la revolución bolchevique, serían la comparsa bufa de la celebración.

Columnista de la revista ‘Semana’ y profesor en la Universidad Externado de Colombia. Para seguirlo, visite @germanmanga

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